Para entender la evolución específica se requiere de una perspectiva filogenética. es decir cuando una especie surge a partir de la otra y en cómo la nueva especie posibilita
el desarrollo de otras especies más,la evolución especifica tiene una relación con la selección natural.
El estudio de la evolución general requiere criterios de carácter absoluto, que sean relevantes para todos los organismos independientemente de su medio particular. El desarrollo de los organismos más altos puede concebirse en términos funcionales de captación de energía: las formas más altas aprovechan más energía que las bajas. Por otra parte, puede haber un criterio estructural del progreso general, el de lograr una organización superior.
Una noción popular del progreso puede ser descartada de antemano. La mayoría de nosotros tenemos la tendencia de identificar el progreso con la eficiencia, lo cual no sorprende ya que esta idea es particularmente adecuada en una economía competitiva de libre empresa. Pero la eficiencia termodinámica de un organismo no es la medida de su estatus evolutivo general. Por eficiencia se entiende comúnmente una proporción entre la producción (output) y el insumo (input). Así, al evaluar la eficiencia de una máquina dividimos la producción de trabajo por el insumo de energía.
Analógicamente, una medición de la eficiencia termodinámica de un ser vivo consiste en relacionar la cantidad de energía capturada y utilizada con la que el propio organismo gasta en el proceso de conseguirla. Pero supongamos que conocemos la eficiencia de un organismo como máquina de capturar energía; aún así, el empleo de esta energía obtenida de manera más eficiente permanece desconocido. ¿Está empleada en construir y mantener la organización? No necesariamente. Como se ha dicho más arriba, la energía capturada puede emplearse en la construcción de mejores estructuras o en producir vástagos más numerosos, cada uno de los cuales concentra una cantidad relativamente menor de energía. Una implicación de lo anterior no puede pasar inadvertida: un organismo puede ser más eficiente que otro y aún así permanecer menos desarrollado.
La diferencia entre formas de vida más altas y más bajas, nos parece, no consiste en qué tan
eficientemente utiliza la energía cada una, sino en cuánta energía se usa en cada caso. El logro termodinámico consiste en la habilidad de concentrar la energía en el organismo, en ponerla a trabajar en la construcción y en el mantenimiento de la estructura. Los seres vivos toman la energía libre de la naturaleza, la usan y la disipan. A largo plazo la disipación iguala la captura o, hablando en términos de entropía, la excede: la entropía de un medio en el que el organismo vivió y murió es mayor después del proceso. Pero la tarea del organismo consiste en capturar energía y transformarla en un estado más alto, el del protoplasma, y en el logro de su conservación. La cantidad de la energía capturada (de acuerdo con el tamaño de la forma) y el grado en que la energía es elevada hacia un estado más alto, son los criterios que parecen adecuados para medir los estadios evolutivos de la vida. Este parece ser el modo en que el cangrejo supera a la amiba, la carpa al cangrejo, el ratón a la carpa y el hombre al ratón. Hemos elegido como ejemplo estas formas de vida específicas a causa de nuestra incompetencia en materia de biología física y por no saber qué operaciones concretas se requieren para efectuar la medida. "Las aspiraciones del hombre deben ser más grandes que sus posibles éxitos."

